No queda al enfermo esperanzas cuando el médico aconseja la intemperancia.
No queda esperanza de remedio cuando los vicios se mudan en costumbres.
No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado. Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados, para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra maldita que se quedó en mi carne como un estigma del pasado.
No razonar, desaparecer, cuando tenias que estar, te echaste a correr, lo que hiciste en mí, no tiene perdón, y yo sé que me siento mucho mas fuerte sin tu amor.
No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano.
No saber lo que ha ocurrido antes de nosotros es como seguir siendo niños.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.
No se ama verdaderamente sino cuando se ama sin razón.
No se como será la tercera guerra mundial, sólo se que la cuarta será con piedras y lanzas.
No se comprende como las mujeres no triunfan todas, no teniendo en casa, como no tienen, a ninguna mujer que se lo impida.
No se disfruta verdaderamente la propia felicidad cuando falta la de los otros.
No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
No se graban tanto mil palabras como un solo hecho.
No se lo que pareceré a los ojos del mundo, pero a los míos es como si hubiese sido un muchacho que juega en la orilla del mar y se divierte de tanto en tanto encontrando un guijarro más pulido o una concha más hermosa, mientras el inmenso océano de la verdad se extendía, inexplorado frente a mi.
No se puede decir nada tan absurdo como para que no haya sido dicho por algún filósofo.
No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.
No se puede ganar una guerra como tampoco se puede ganar un terremoto.
No se puede ser artista si no se ha perdido algo, los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de mercaderes afortunados..
No sé que fue lo que hice para perderte, si ni cuenta me di cuando sucedió
No sé qué hacer, dónde buscar mis palabras más verdaderas, cómo decirte que llevo en la mirada reflejado tu pecho, y los brazos me caen, como en derribo, al verte aquí, a mi lado, morena, lejos siempre.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
No sé soy creyente; cuando le preguntaban eso mismo a mi padre, él repondía, en broma, que era dudante. En lo que hace a mí mismo, no soy religioso. Tengo por ahí algún sarampión místico que repentinamente me inquieta.
No se tiene más que la felicidad que se puede comprender.