No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.
No podemos temer nunca cuando tenemos una madre poderosa y amante que vela por nosotros.
No podría definirme como ateo, porque declararme ateo correspone a una certidumbre que no poseo.
No precisa agua de manantiales, pues tiene mis ojos, ni sol, con la belleza de su figura.
No puede herirnos la injuria sino cuando la recordamos; por ello la mayor venganza es el olvido.
No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
No puedo tomar mi libertad como fin sino tomando igualmente por fin la de los otros.