No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.
No es fácil estar sola, otras personas te miran con ojos impacientes como de sala de espera.
No es filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene además en el corazón.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No esperes al día en que pares de sufrir, porque cuando llegues sabrás que estás muerto.
No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas.