Ningún objeto se halla tan ligado a su nombre como para no aceptar otro que le convenga mejor.
Ninguna esperanza queda de virtud, cuando no solamente deleitan los vicios, sino que se aprueban.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
No debemos tomar la terquedad de nuestros prejuicios como valor para defender nuestras opiniones.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.