Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
Soy como ustedes un juguete en la enorme mano.
Soy el amor que pasa… pero soy el amor
Soy el hombre más sencillo que existe, pero cuando siento un "grito" en mí, no acepto transformarlo en una "vocecilla" para complacer a los mudos y a los tartamudos. Pues yo no deseo agradar a nadie, ni tener discípulo ni ser discípulo. He venido a este mundo por algunos instantes y quiero lanzar un grito y partir. Nada más.
Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
Su espíritu había perecido ahogado en su compasión; y cuando engrosaba y se desbordaba su compasión, siempre sobrenadaba una gran estupidez.
Su falda semejante a viento azul que llega como una promesa concedida.
Su franco era el mío. Su voz era como abrazarla.
Su poesía es seca, así como una momia, por eso ha resistido tantos siglos.
Suaves como palomas, los pensamientos vuelen de vuelta a casa.
Sube la línea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como línea de corazón hasta mis dedos.
Sueña como si fueses a vivir para siempre vive como si fueses a morir hoy.
Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan.
Suspendí mi educación cuando tuve que ir al colegio.
Sustituir el amor propio con el amor de los demás, es cambiar un insufrible tirano por un buen amigo.
Tal como un hombre inteligente no teme parecerle tonto a otro hombre inteligente, el hombre elegante no tendrá miedo de que su elegancia pase inadvertida al gran señor, sino al patán. Las tres cuartas partes de los alardes de ingenio y mentiras vanidosas que los hombres han prodigado, rebajándose, desde que el mundo es mundo, iban dirigidas a inferiores.
Tal vez nadie lo sepa... Como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía
Tales obres son como espejos: si se mira un mono es imposible que refleje un hombre.
También hay tonterías elegantes como hay tontos bien vestidos.
También los manantiales y los pozos se agotan cuando se extrae demasiado y muy frecuentemente de ellos.
Tan fuerte es el vínculo con un hijo que nunca se tuvo como con el que se ha tenido.
Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.
Tan malo es no creer a nadie como creer a todos.
Tan malo es pasar de la medida como no alcanzarla.
Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso.