Frases de Marcel Proust
Marcel Proust (París, 1871-1922) fue un novelista, ensayista y crítico francés, figura central de la literatura moderna. De familia acomodada, enfermó de asma y llevó una vida retirada dedicada a escribir. Su obra magna, 'En busca del tiempo perdido', se publicó en siete volúmenes entre 1913 y 1927.
En ella explora la memoria involuntaria, el tiempo, el amor y los celos, a partir de episodios como el de la magdalena. Su estilo minucioso y su indagación en la conciencia lo convirtieron en referente de la novela del siglo XX. Se le cita por sus reflexiones sobre el recuerdo, el arte, la sociedad y las contradicciones del deseo.
Por muy bien hechos que estén los puntos de sutura, se vive con dificultad cuando nuestras vísceras han sido substituidas por la añoranza de una persona; parece que ésta ocupara más lugar que aquéllas, la sentimos continuamente, y además ¡qué ambigüedad verse obligado a pensar una parte del propio cuerpo!.
Cierta aristocracia, educada desde la infancia para considerar su nombre como una ventaja interior que nada puede quitarle, sabe que puede evitarse -pues nada le añadirian- los esfuerzos que sin resultado posterior apreciable hacen tantos burgueses por profesar sólo opiniones bien consideradas y frecuentar sólo a personas bienpensantes.
Tal como un hombre inteligente no teme parecerle tonto a otro hombre inteligente, el hombre elegante no tendrá miedo de que su elegancia pase inadvertida al gran señor, sino al patán. Las tres cuartas partes de los alardes de ingenio y mentiras vanidosas que los hombres han prodigado, rebajándose, desde que el mundo es mundo, iban dirigidas a inferiores.