Tengo que admirar profundamente a alguien para valorarlo como amigos.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Tengo un stock de besos sin estreno y un camión de amor del bueno para ti.
Tengo una imaginación viva. Nunca sabes cuando puedes necesitarla.
Terrible es el error cuando usurpa el nombre de la ciencia.
Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos.
Tienes que saber como aceptar el rechazo y como rechazar la aceptación.
Tirarle el hueso al perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando se está tan hambriento como él.
Toda aflicción que llega acaba por irse. Así sucede con las glorias y las tragedias del mundo.
Toda filosofía guarda algo de los sofismas frente a los cuales se erige como verdad.
Toda la gente cruel se describe a sí misma como el parangón de la franqueza.
Toda la naturaleza es como un arte desconocido del hombre.
Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo.
Todo amor que no sea una pasion furiosa y tragica debe ser erradicado del teatro; y un amor, sea cual fuere, estaria tan desplazado en electra como en athalie. Vos habeis reformado la declamacion; ha llegado la hora de reformar la tragedia y de purgarla de amorios insipidos lo mismo que se ha purgado el escenario de petimetres.
Todo depende de cómo vemos las cosas y no de como son en realidad,
Todo el mundo comete errores. La clave es cometerlos cuando nadie nos ve.
Todo el mundo cree que puede decir algo cuando se habla del tiempo, de las enfermedades y del bien y el mal.
Todo el mundo cuenta como ganó sus primeras cien pesetas; nadie cuenta como ganó su último millón.
Todo el mundo puede tener un buen día. El problema aparece cuando tenemos un mal día. Es entonces cuando nos ponemos a prueba. En un sentido tangible, un mal día, mucho más que un buen día, muestra nuestra verdadera esencia.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.