Puse el calentador en mi pecho. Pero mi corazón estaba lejos.
Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
Que nada me pertenezca. Sólo la paz del corazón y el frescor del aire.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer.
Quienes no saben llorar con todo el corazón, tampoco saben reír.
Quiero que todos sepan que te quiero: deja tu mano, amor, sobre mi mano. Sobre mi corazón, deja tu sello.
Quisiera una velada de placer inagotable... ¡Y tu corazón tallado con mis besos!.
Recordad que la educación depende de la formación del corazón.
Reí de buena gana, mientras me temblaban las piernas y también el corazón.
Sabes que el amor se nos alborota, libre como las gaviotas que hasta el corazón vuela al son, es el firmamento que ven dos locos que se miran a los ojos y del corazón brilla el sol.
Salpicados de barro Por el rocío Los melones parecen frescos.
Salvaguardar el medio ambiente. . . Es un principio rector de todo nuestro trabajo en el apoyo del desarrollo sostenible; es un componente esencial en la erradicación de la pobreza y uno de los cimientos de la paz.
Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.
Se lo llevó todo y me dejó en la calle, fuera de mi propio corazón. Solo.
Se me ha llenado el corazón de sueño.
Se oscurece el sol al mediodía y enmudece la música del alba cuando hay tristeza en el corazón.
Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y sin embargo, puede ser que nadie acuda a él.
Se valiente y vive tu vida desde tu corazón, no necesitas permiso de nadie para ser feliz.
Ser joven significa ser dueños de nuestra vida, de nuestro presente y estar dispuestos a desafiar nuestro porvenir; aceptar las circunstancias sin envidiar ni protestar; admitir la maravilla que somos y lánzanos a conquistar nuestro propio destino.
Si el corazón se aburre de querer para qué sirve
Si el cuerpo no siente al corazón de latir, el cuerpo tampoco se mueve.
Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.