Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja; te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
Y no hables más muchacha, corazón de tiza. Cuando todo duerma, te robaré un color.
Y yo, ciego y mortal, hacia tu carne, hacia las soledades de tu pecho pongo mi corazón y escucho.
¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.
¿O fue creado para estar siquiera un momento en las cercanías de tu corazón?.
¿Por qué hay miedo en tu corazón? detrás de tus pechos crecen flores, hueles a manzanas y eternidad.
¿Será porque siempre anhelas, corazón, que siempre enciendo una lámpara en el naranja del ocaso?.