Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.
Los demás siempre nos parecen más felices que nosotros, y sin embargo lo extraño es que el hombre que cambiaría con gusto su posición no consentiría casi nunca en cambiar su persona. Acaso quisiera rejuvenecer un poco, pero no demasiado todavía, y andar bien si es cojo; pero se conservaría el conjunto de su persona, en la que encuentra mil atractivos y no sé qué encanto.
Los grandes pensamientos nacen con el corazón.
Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza ninguna para lo porvenir .
Los lugares más soeces y menos bellos de nuestro cuerpo son los que dan placer.
Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos».
Los objetos de nuestro deseo pueden ser dolorosos. La gente adora detestar a quienes ama.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.
Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan.
Los recuerdos son los cabellos blancos del corazón.
Los salvajes parecen tener puntos de vista similares a los que la gente cultivada sobre la mayoria de los temas: están demasiado avanzados.
Los terroristas intentan modificar nuestro comportamiento provocando miedo, incertidumbre y división en la sociedad.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
Mama la libertad, siempre la llevaras, dentro del corazón. Te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está.
Más vale el hombre paciente que el fuerte; más el que domina su corazón que el que conquista ciudades.
Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Me falta el jarro de flores olorosas de tu corazón.
Me pregunto quien nos ha dado el derecho de estropear nuestro planeta.
Mi alma a dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Mi corazón pende en mi pecho, condecoración a ofrecer.
Mi corazón es una playa triste, y tú eres una ola que viene y que se va.