Quien se permite hablar en público tiene el deber, tan pronto modifique sus opiniones, de contradecirse también en público.
Quien te quiere, si te quisiera solamente a ti, no podría quererte, porque no sabría como a quién ni como a qué quererte.
Quien tiene la íntima substancia, también tiene las palabras; quien tiene palabras, no siempre tiene también la íntima substancia.
Quien tiene la virtud, se identifica con la virtud.
Quien tiene la voluntad tiene la fuerza.
Quien tiene menos de lo que desea ha de saber que tiene más de lo que vale.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
Quien tiene paz en su conciencia, lo tiene todo.
Quien tiene paz y alegría, duerme bien de noche y gana bien el día.
Quien tiene tejado de vidrio, no tire piedras al de su vecino.
Quien tiene un sueño conoce a lo que tiene que renunciar con el propósito de avanzar.
Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quiereme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite.
Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad, siento el Sur, como tu cuerpo en la intimidad.
Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos.
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño. Penetrar más allá de lo que advierte la mirada sutil. Como beleño recorrer, galopar tu sangre inerte.
Quiero ganar mi verso, este verso; y quiero que vaya quedo, raudo y sereno como un dardo certero al corazón del pueblo de todos los pueblos... al corazón del Universo.
Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.
Quiero sacar a luz todos los secretos de vuestro fondo; y cuando estéis expuestos, escarbados, al sol, también vuestra mentira estará separada de vuestra verdad.
Quiero ser las dos niñas de tus ojos, las metálicas cuerdas de tu voz, el rubor de tu sien cuando meditas y el origen tenaz de tu rubor.
Quisiera ser como un camino, por el que todos pasan, y que luego olvidan.