El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El buen Dios ha de tenernos en verdad mucho cariño para acercarse siempre a nosotros con un tiempo tan malo.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El buen gusto estropea ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El buen humor es síntoma de salud mental.
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo.
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas; y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes.
El buen lector hace el buen libro.
El buen libro de las penas es alivio.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
El buen paño en el arca se vende.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
El buen tiempo y el amor son dos cosas de las que nunca podemos estar seguros.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El cambio no sólo se produce trantando de obligarse a cambiar, sino tomando conciencia de lo que no funciona.
El dinero es buen sirviente pero mal amo.
El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico...o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional.
El gobierno debe organizar la educación de modo que pueda controlar las opiniones políticas y morales.
El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.
El gobierno tuvo su origen en el propósito de encontrar una forma de asociación que defienda y proteja la persona y la propiedad de cada cual con la fuerza común de todos.