¡A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar!.
¡Ah, si nos fuera dado el poder de vernos como nos ven los demás! De cuantos disparates y necedades nos veríamos libres.
¡Arriesga! ¡arriesga lo que sea!, despreocúpate por las opiniones de los demás, por esas voces. Haz lo más difícil del mundo para ti.
¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras!.
¡Cuando voy a ti, quisiera ser viento para arrebatarte más allá del cielo!.
¡Dios mío, qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!
¡Eh! supongo que somos gente horrible y realmente inmoral porque nos rehusamos a acoger la idea de un tipo grande en el firmamento que exige ser adorado y alabado todo el tiempo y que, si usted pertenece a la religión equivocada o no tiene religión, lo enviará a un campo de concentración subterráneo y eterno a freirse para siempre.
¡El fin y el principio sólo son sueños...! Sin nacer, sin morir y sin cambiar, el espíritu siempre permanece...
¡espero que mis alumnos busquen!. Porque han llegado a saber que se busca sólo para buscar. Que el encontrar es, en efecto, la meta, pero que muy a menudo puede significar también el final de esa tensión fructífera. El alumno debe saber que en todo lo que vive está contenido su propio cambio, desarrollo y disolución. La vida y la muerte están ya en el mismo germen. Lo que hay entre ellas es el tiempo. Así, pues, nada esencial, sino sólo una medida que se llena necesariamente. Con este ejemplo aprenderá el alumno a conocer lo único que es eterno: el cambio, y lo que es temporal: la permanencia.
¡Flores de luna!, cuando la piel de una mujer se revela.
¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga donde hallar cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad!.
¡Los suspiros son aire y van al aire! /¡Las lágrimas son agua y van al mar! /Dime, mujer, cuando el amor se olvida /¿sabes tú adónde va?
¡No dependas de los demás! sé un ser independiente. Escucha tu voz interna.
¡No te rías de la tontería de los demás! puede representar una oportunidad para ti.
¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!
¡Por fin voy a vivir solo! y, enseguida, me pregunto con quien.
¡Qué amable cosa es el hombre cuando es verdaderamente hombre!
¡Qué pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás!
¡qué presto se consolaron, los vivos de quien murió¡, y más cuando el tal difunto, mucha hacienda les dejó.
¡Si sólo dios me diera una señal clara!... como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo.
¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?
¿Beso? Un truco encantadro para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.
¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas.
¿Cómo no será absurdo que cuando uno es feliz no se reconozca con verdad la felicidad que posee por no querer declarar felices a los que viven, a causa de las mudanzas de las cosas y por entender la felicidad , mientras las vicisitudes de la fortuna giran incesantemente en torno de ellos?.
¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?.