Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.
Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquéllos.
Sea moderado tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.
Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.