Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles; muy a menudo sueño en que volveré a serlo, cuando me hallo cansado de mis meditaciones, y la vida parece un bosque sin caminos donde, al vagar por él, sentirnos en la cara ardiente el cosquilleo de rotas telarañas, y un ojo lagrimea a causa de una brizna, y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo, para luego volver y empezar otra vez.
Yo sueño con tu amor... Una infinita dulzura sube del florido huerto... ¿Por qué el ensueño de una margarita, hoja tras hoja mi saudade arranca, si en la penumbra del balcón abierto falta esta tarde tu silueta blanca?.
Yo también pienso en mí cuando te sueño y robo al tiempo todas mis edades para poblar mis íntimas moradas y acompañarte siempre, siempre, siempre.
Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.
¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!
¡Oh!, si las flores duermen, qué dulcísimo sueño!.
¡Quién pudiera ser tu novio en un sueño eterno y dulce, blanco como las estrellas!...
¿Acaso el sueño no es el testimonio del ser perdido, de un ser que se pierde, de un ser que huye de nuestro ser, incluso si podemos repetirlo, volver a encontrarlo en su extraña transformación?
¿Conoce alguien el amor? ¡El amor es un sueño sin fin!.
¿estamos en el mundo? ¿este río es el río o es una cinta de sueño que se va hacia la muerte?.
¿Hacia dónde vamos? Vamos hacia el sueño... ¿De dónde venimos? Venimos del sueño... Como las olas, como los vientos...
¿Mi imagen estará en tus ojos?, sueño...
¿por qué tengo que creer que un subsecretario es más real que un sueño?.