Sólo nos damos cuenta de la traición y de la amistad cuando ambas se cruzan... Allí podemos distinguirlas y compararlas, sentirlas y despreciarlas. El corazón no siente si los ojos no ven; pues, mis ojos ya vieron.
Sólo nos damos cuenta del valor del idioma cuando debemos escribir un telegrama.
Solo sanamos de un dolor cuando lo padecemos plenamente.
Sólo se progresa cuando se piensa que siempre se puede hacer algo más.
Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte.
Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.
Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.
Sólo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Somos felices cuando nuestro interior está correspondido por nuestro exterior.
Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos.
Somos tan pequeños como nuestra dicha, pero somos tan grandes como nuestro dolor.
Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a ser protegida por el hombre contra la crueldad del hombre.
Soy como ustedes un juguete en la enorme mano.
Soy el hombre más sencillo que existe, pero cuando siento un "grito" en mí, no acepto transformarlo en una "vocecilla" para complacer a los mudos y a los tartamudos. Pues yo no deseo agradar a nadie, ni tener discípulo ni ser discípulo. He venido a este mundo por algunos instantes y quiero lanzar un grito y partir. Nada más.
Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
Soy un optimista. No tiene mucho sentido ser otra cosa.
Su empresa nada tiene que hacer en mercados donde no pueda ser la mejor.
Su espíritu había perecido ahogado en su compasión; y cuando engrosaba y se desbordaba su compasión, siempre sobrenadaba una gran estupidez.
Su falda semejante a viento azul que llega como una promesa concedida.
Su franco era el mío. Su voz era como abrazarla.
Su poesía es seca, así como una momia, por eso ha resistido tantos siglos.
Suaves como palomas, los pensamientos vuelen de vuelta a casa.
Sube la línea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como línea de corazón hasta mis dedos.
Suelen decir que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia.