Yo soy ateo, sí. Me tomé un largo tiempo para decir eso. He sido ateo por años y años, pero de algún modo sentí que era intelectualmente inaceptable que alguien dijera que es ateo, porque eso asumía un conocimiento que nadie tiene. De algún modo era mejor decir que alguien era un humanista o agnóstico. No tengo la evidencia para probar que dios no existe, pero sospecho tanto que él no existe que no quiero perder mi tiempo.
Yo tengo, para ti, todo lo noble que cielo, tierra y corazón abarcan; el calor de los soles, ¡de los soles que, como yo, te aman!.
Yo trabajo para vivir, nunca viviré para trabajar.
Yo uso el poder del pensamiento positivo para taclear los obstáculos y los retos para que ellos no me derroten.
Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme.
¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras!.
¡Dios mío, qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!
¡El amor! Es el ala que Dios ha dado al alma para que pueda subir hasta él.
¡espero que mis alumnos busquen!. Porque han llegado a saber que se busca sólo para buscar. Que el encontrar es, en efecto, la meta, pero que muy a menudo puede significar también el final de esa tensión fructífera. El alumno debe saber que en todo lo que vive está contenido su propio cambio, desarrollo y disolución. La vida y la muerte están ya en el mismo germen. Lo que hay entre ellas es el tiempo. Así, pues, nada esencial, sino sólo una medida que se llena necesariamente. Con este ejemplo aprenderá el alumno a conocer lo único que es eterno: el cambio, y lo que es temporal: la permanencia.
¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.
¡Flores de luna!, cuando la piel de una mujer se revela.
¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien!.
¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga donde hallar cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad!.
¡Los suspiros son aire y van al aire! /¡Las lágrimas son agua y van al mar! /Dime, mujer, cuando el amor se olvida /¿sabes tú adónde va?
¡No te rías de la tontería de los demás! puede representar una oportunidad para ti.
¡Oh legislador! No me des leyes para los pueblos, sino pueblos para las leyes.
¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!
¡ojalá conociera un buen amigo para confiarle mi fortuna!.
¡paraíso perdido!, perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre.
¡Qué amable cosa es el hombre cuando es verdaderamente hombre!
¡qué beneficioso seria para la vida que nos percatásemos y enterásemos a tiempo de que nunca estaremos en mejores términos con nuestra amada que si elogiamos a nuestro rival!. Su corazón se llenara de gozo y cualquier temor a herirnos o perdernos se habrá desvanecido; nos hará confidentes suyos, y nosotros, muy contentos, nos convenceremos de que el fruto del árbol será nuestro si tenemos el suficiente buen humor para dejar a otros las hojas que vayan cayendo.
¡Qué coraje hace falta en determinados momentos para elegir la vida!.
¡que poco se requiere para ser feliz!. . . El sonido de una gaita.
¡qué presto se consolaron, los vivos de quien murió¡, y más cuando el tal difunto, mucha hacienda les dejó.
¡Todo el mar no bastó para dejar sin huella el breve trigo que dejó tu beso!.