Palabras para los maestros en su día
Hay algo en mí que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposible de transmitir.. El idioma, señores, es el español ... o mejor aún, el porteño. La pregunta: ¿me quieres? no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿me querés? El pronombre vos, en lugar de tú; el verbo vení en lugar de ven... ¡Qué pena, amigos, que no pueda satisfacer sus deseos!, ¡yo sé cantar solamente en criollo!.
Froto mi corazón para traerte entero hacia mí, así tal como sos, como te amo, con todas tus queridas palabras tus rabias, tus silencios inquietantes, la dulzura que descubrí como inagotable panal de miel para empalagarme y llorar de alegría contra tu sombra dormida en la almohada de la noche.
Cuando hablamos del derecho a la vida, o al desarrollo, a disentir o a la diversidad, estamos hablando de la tolerancia. La tolerancia promovida, protegida y venerada asegurará la libertad. Sin ella, no podemos asegurarnos de ninguna. En las palabras de un hombre sabio: "la fe produce respeto, y el fanatismo provoca el odio".
Pues hablando sinceramente, lector, creo que de ambos el peor no soy yo. ¡Cuán satisfecho estaría si pudiera protegerme de vuestro mal humor tan fácilmente como vos podéis protegeros del aburrimiento o escándalo de mi libro! Dejadme en paz, hipócritas malignos. Podéis joder como mandriles en celo; pero permitid al menos que yo utilice la palabra ‘joder’; os regalo el acto, concededme la palabra. Decís con toda tranquilidad: matar, robar, traicionar, ¡y, en cambio, sólo os atrevéis a decir ‘joder’ en voz baja! ¿Quizá lo que sucede es que cuantas menos palabras impuras pronunciéis, más os quedan en el pensamiento?.