A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan.
El hambre hace ladrón a cualquier hombre.
El ladrón no roba jamás una campana.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón
La ocasión hace al ladrón.
Piensa el ladrón que todos son de su condición.