Cole��o pessoal de fernandocardozo
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Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, serÃa oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Leon Tolstoi
Existen tres caminos a la ruina: El vino, las mujeres y los tecnócratas atrapados entre el ser y el deber ser.
Georges Pompidou
El que sabe vencerse en la victoria es dos veces vencedor.
Publio Siro
Con maña, caza a la mosca la araña.
Refran
Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.
William Shakespeare
La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.
Martin Lutero
El arte del comerciante consiste en llevar una cosa desde un sitio donde abunda a otro donde se paga cara.
Ralph Waldo Emerson
De noche todos los gatos son pardos.
Refran
La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
Aristoteles
Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor.
Pitagoras
Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo.
Abraham Lincoln
Los buenos profesores son caros, pero los malos lo son todavÃa más.
Bob Talbert
Esta que llaman por ahà Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y asà no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
Miguel de Cervantes Saavedra
La simpatÃa, pasión animal, es también una pasión egoÃsta. Pero no deja de ser nuestra mejor oportunidad para evadirnos del egoÃsmo.
Georges Duhamel
Allà está todo lo que necesitas, sol y luna y estrellas, pues la luz que reclamas habita en tu interior.
Hermann Hesse
La religión está en el corazón y no en las rodillas.
D. W. Jenrrold
No dejes que los planes que tienes para ti sean más importantes que tú mismo.
Wayne W. Dyer
Sin trabajo no hay recompensa.
Refran
SolÃa Diógenes algunas veces irse a las estatuas y demandarles alguna cosa. Y como se maravillasen de esto los que lo veÃan, dijo: Hago esto para acostumbrarme a no moverme ni perturbarme si alguna vez demandare algo a los hombres y no lo alcanzare.
Erasmo De Rotterdam