Una completa igualdad (para la mujer) significa más que el logro de objetivos estadísticos; debe cambiar la cultura.
Una cosa buena que tiene la música, es que cuando llega, te olvidas de los problemas.
Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos.
Una filosofía que no sirve para resolver los problemas de la vida cotidiana, para curar las heridas del alma, no interesa.
Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía.
Una guerra en la cual las victorias solamente sirven para parar los golpes y donde no hay ninguna intención de devolverlos, sería tan absurda como una batalla en la cual la defensa más absoluta (la pasividad) prevaleciese en todas las partes y de todas maneras.
Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer.
Una idea es verdad cuando aún no se ha impuesto.
Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.
Una maravillosa energía proviene cuando se ayuda a alguien.
Una mentira nunca vive para llegar a vieja.
Una mujer sacrificará mil veces la vida por el que ama y se enemistará para siempre con él por una cuestión de orgullo a propósito de una puerta cerrada o abierta: se trata de un punto de honor.
Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
Una nación que quiere agradar a todos, puede ser despreciada por todos.
Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.
Una persona ociosa tienta al diablo para que la tiente.
Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera.
Una ráfaga de invierno sin color para mostrar sin hojas para rasgar.
Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida.
Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos.
Uno de los grandes secretos del trato con los hombres consiste, para los inteligentes, en fingir menos inteligencia de la que tiene, y para los tontos, en fingir más.
Uno debe cambiar con la época, a menos que sea tan importante como para hacer que la época cambie.