Aquel que se confía a dios deja de temer a los hombres.
Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.
Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones, muchas veces no son el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar.
Aunque los hombres se vanaglorian de sus grandes obras, frecuentemente no son estas el resultado de un noble propósito, sino efecto del azar.
Benditas las mujeres que se enamoran, las hechiceras de la noche, las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo en la consagración de la piel.
Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios.
Casi todos los hombres ganan al ser conocidos.
Cien hombres, juntos, son la centésima parte de un hombre.
Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna.
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.
Como al caballo lo prueba el camino, a los hombres los prueba su destino.
Como hombres indiferentes y casi divinos, estudiar e investigar lo que existe y no lo que nos agrada.
Con hombres que no creen en mí, no puedo ni quiero asociarme.
Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.
Con los hombres que no lo son, poca o ninguna conversación.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Confía en los hombres y te serán leales. Trátalos como a grandes señores y se comportarán como tales.
Crecemos en grandeza a traves de sueños. Todos los grandes hombres son soñadores. Ven cosas en la suave neblina de un dia de primavera o en el rojo fuego de una larga tarde de invierno. Algunos de nosotros dejamos que estos grandes sueños mueran, pero otros los alimentan y protejen; los cuidan a traves de malos dias hasta que los traen al calor del sol y la luz que siempre viene a aquellos quienes sinceramente esperan que sus sueños se haran realidad.
Creo que en la política ya sé diferenciar entre los pecados de los hombres y la limpieza de las ideas.
Creo que la Biblia es el mejor don que Dios jamás haya dado a los hombres.
Creo que será verdaderamente glorioso cuando las mujeres sean personas realmente auténticas y tenga todo el mundo abierto a ellas.
Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas.
Cuando el matrimonio se funda en el amor, las mujeres dan sexo a cambio de amor, mientras que los hombres renuncian al sexo por amor.