La única diferencia entre un buen día y un mal día es tu actitud.
La única diferencia entre un buen y mal día es tu actitud.
La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud.
Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
Las mujeres necias siguen la moda, las pretenciosas la exageran; pero las mujeres de buen gusto pactan con ella.
Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.
Las personas de una nación están esclavizas cuando ellas sirven al gobierno en lugar de ser el gobienrno quién les sirve a ellas.
Llamamos bello a aquello que es elogiado por el periódico y que produce mucho dinero.
Lo malo es que la generosidad también puede ser un buen negocio.
Lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir los excrementos de gallina en chocolate.
Lo mejor que puedes dar a tu enemigo es el perdón; a un oponente, tolerancia; a un hijo, un buen ejemplo; a tu padre, deferencia; a tu madre, una conducta de la cual se enorgullezca; a ti mismo, respeto; a todos los hombres, caridad.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Mal hijo y buen marinero, mueren lejos.
Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el mundo, no tienen otro juez que el derecho del más fuerte.
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial.
Mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países.
Mejor es la esperanza; pues produce paciencia, arma fuerte contra la decepción temprana.
Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.
Músico pagado, no toca un buen son.
Nada tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.
Nadie recordaría al buen samaritano, si además de buenas intenciones no hubiera tenido dinero.
Ningún favor produce una gratitud menos permanente que el don de la libertad, especialmente entre aquellos pueblos que están dispuestos a hacer mal uso de ella.
Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible.
Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.