Siempre habrá esquimales que confeccionen para los habitantes del Congo reglas de comportamiento en las épocas de grandes calores.
Siempre hay flores para los que quieren verlas.
Siempre hay peligro para aquellos que lo temen.
Siempre hay un lugar en las cumbres para el hombre valiente y esforzado.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
Siempre hay un roto para un descosido.
Siempre hay un tiempo para marchar aunque no haya sitio a donde ir.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Siempre he amado los dibujos... Cuando dibujas, miras mucho más intensamente algo.
Siempre me gusta ver el lado optimista de la vida, pero soy lo suficientemente realista como para saber que la vida es un asunto complejo.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Sin el hombre, no hay dios. Pues sólo el hombre puede ser tan vanidoso, para creer que para él se hizo todo el universo.
Sin fe se puede perder un juego cuando ya casi está ganado.
Sin música para decorarlo, el tiempo es sólo un puñado de aburridos plazos límite de producción o fechas en las cuales deben pagarse las cuentas.
Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.
Sobre todo, no hablemos jamás de los hombres para denigrarlos, ensalzarlos o compararlos
Solamente cuando madura cae el fruto de la fortuna.
Solamente cuando ya no sabe lo que está haciendo, un pintor hace cosas buenas.
Solamente sabe mucho el que sabe lo bastante para vencer.
Solitario me encuentro cuando busco una mano y solo encuentro puños.
Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.
Sólo cuando los hombres aprenden a rezar empiezan a creer.
Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos.
Sólo el virtuoso es competente para amar u odiar a los hombres.
Sólo en la filosofía es donde cada pensador, cuando es original, determina no únicamente lo que quiere responder, sino lo que quiere preguntar para responder al concepto de filosofía.