Me encanta sentir la lluvia mojándome la cara.
A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.
A mal tiempo, buena cara.
A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella. Cierto, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella. ¿qué es peor?.
A menudo, igual que los pequeños ante una tienda de juguetería, pego la cara a las brillantes lunas donde se venden las palabras bellas.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Alejandro Magno increpaba a un pirata que había capturado echándole en cara su profesión. - Soy pirata – se oyó responder – porque no tengo más que un barco. Si tuviera una flota, sería un conquistador. Alejandro le dejó en libertad.
Bofetón en cara ajena, dinero cuesta.
Cualquier cosa que el hombre gane debe pagarla cara, aunque no sea más que con el miedo de perderla.
Del mismo modo en que solemos mirar un reloj parado como si aúm andase, también le miramos la cara a una mujer bella como si aún nos amase.
Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra.
El ciego, al lavarse la cara, se reconoce.
El humor es la cara civilizada de la desesperación.
El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.
Hay que presentarse ante los enemigos y ponerles buena cara; si no, creen que se les teme y eso les hace intrépidos.
La cara es el espejo del alma.
La cara más fea , la alegría la hermosea.
La historia no es una ciencia; es el arte de mostrar una cara limpia y esconder un culo siniestro.
La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.
La necesidad tiene cara de perro.
La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
La vejez pone mas arrugas en el espíritu que en la cara.
La vida es como los espejos. sonríales y le sonreirán. Póngales mala cara y le resultarán siniestros.