Frases de pena para acompañar la tristeza
Melancolía: extraña dolencia del alma que agujerea al cuerpo; de sabor agridulce. Un poeta le otorgó un pico voraz y dolorosamente tierno. Otro poeta la llamó rosa del aliento y damisela soledad. Para el sujeto desprevenido, la melancolía puede ser -en definitiva suena así y origina confusiones varias- un dulce tentador. Ingerir en grandes proporciones puede ocasionar trastornos serios en los recuerdos y desequilibrar la dieta de vida de cada jornada. Es improbable que un animal sentipensante pueda existir sin haber paladeado alguna vez un poco de melancolía.
Además, ya no tenía remedio. Estaba chorreando. En este aspecto la lluvia se parece a la pena: haces todo lo posible por que no te toque, por ponerte a resguardo, pero si fracasas, cuando fracasas, llega un momento en que empiezas a ver el problema no ya en términos de gotas, sino de chorro incesante, y a partir de entonces decides que ya da igual empaparse.