Ni con lisonja, ni con la mentira, ni con el alboroto se ayuda verdaderamente a una obra justa.
No acometas obra alguna con la furia de la pasión; equivale a hacerse a la mar en plena borrasca.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.
Obra de modo que la máxima de tu voluntad pueda ser en todo tiempo principio de una ley general.
Obra de tal manera que trates a los demás como un fin y no como medio para lograr tus objetivos.
Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una legislación universal.