Soy como ustedes un juguete en la enorme mano.
Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla. Pero lo que el ajedrez te enseña es que tú deber permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores.
Un amigo es la mano que despeina tristezas.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiera la mano de su dueño.
Una flor en la mano muere, apagando una estrella.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Una sola mano no aplaude.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Viva inquieta pulga. Por mi mano transfórmate en Buda.
Y es que nada hay tan difícil como cerrar por amor la mano abierta y avergonzarse de su generosidad.
Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Gente de mano caliente por eso de la amistad, con uno lloro, pa’ llorarlo, con uno rezo pa’ rezar. Con un horizonte abierto que siempre está más allá. Y esa fuerza pa’ buscarlo con tesón y voluntad.
¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?