El peor de los arrepentimientos es el de aquello que nunca hiciste.
El primer suspiro de amor es el último de la razón
El que es capaz de dominarse hasta sonreír en la mayor de sus dificultades, es el que ha llegado a poseer la sabiduría de la vida.
El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre.
El que nace bonito... muere en lata.
El que nunca fue cosa y después cosa lo hacen, cuando se pone a hacer cosas, ¡Dios mío que cosas hace!
El que quiera azul celeste, que se acueste.
El que quiere estudiar amor se queda siempre en alumno.
El que tiene un porqué para vivir sabe soportar el cómo.
El que viva después de la muerte de su enemigo, aunque sólo fuese un día, ha alcanzado el fin deseado.
El regalo de la felicidad pertenece a quien lo desenvuelve.
El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
El trabajo en equipo es esencial; te permite echarle la culpa a otro.
El trabajo es lo más divertido, podríamos pasarnos horas observándolo.
El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere.
En ciertos momentos la única forma de tener razón es perderla.
En el ejercicio de la autoridad, castiga poco, reflexiona mucho, pero no perdones nunca.
En la democracia occidental se goza de libertad a condición de no usarla.
En la mesa nadie se aburre durante la primera hora.
En la vida todo pasa o todo queda, y lo nuestro es pasar.
En toda clase de bienes poseer es poca cosa; lo que hace feliz es poder gozar lo que posee.
Entrena tu mente para que aprenda a ver lo bueno de cada situación.
Envejecer es inevitable, madurar es opcional.
Eres libre de lo que has renunciado y esclavo de lo que deseas.