El césped siempre crece mas verde al otro lado de la valla.
El comercio mezcla a los hombres, pero no los une.
El corazón no habla pero acierta.
El descubrimiento de un nuevo plato contribuye más a la felicidad del género humano que el descubrimiento de una nueva estrella.
El dinero abre todas las puertas menos las del corazón.
El dinero no lo es todo... a veces, ni siquiera es suficiente.
El electrón es el verdadero héroe de nuestro siglo.
El extraño enseguida reconoce los defectos, los méritos mucho después.
El fenómeno de la televisión demuestra que la gente está dispuesta a ver cualquier cosa con tal de no verse a sí misma.
El futuro ya no es lo que era.
El hombre desordenado pierde siempre un solo guante.
El hombre es en verdad un animal gregario: puede que le guste pasear a solas, pero odia quedarse solo en sus opiniones.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
El hombre moderno es el eslabón perdido entre los monos y el ser humano.
El maquillaje que embellece más es una sonrisa sincera.
El matrimonio es como la muerte; pocos llegan a él preparados.
El medio más seguro de permanecer pobre es ser honrado.
El olvido es señal de menosprecio, y por tanto de enojo.
El optimista encuentra una respuesta para cada problema. El pesimista ve un problema en cada respuesta.
El optimista es una parte de la respuesta. El pesimista es siempre una parte del problema.
El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.
El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.
El optimista ve siempre luz en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz.
El orgullo divide los hombres, la humildad los une.
El pasado te podrá servir como trampolín, nunca como sofá.