Sin alteza de ideas nadie espere el respeto común.
Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.
Un erudito que no sea serio no inspirará respeto, y su sabiduría, por lo tanto, carecerá de estabilidad.
Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean.