Sabía que me estaba descolgando de la droga cuando no tenía ganas de ver la televisión.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se oscurece el sol al mediodía y enmudece la música del alba cuando hay tristeza en el corazón.