Frases de Roberto Rossellini
Roberto Rossellini (Roma, 1906-1977) fue un director de cine italiano, figura central del neorrealismo. Con películas como Roma, ciudad abierta, Paisà y Alemania año cero retrató la posguerra europea con crudeza y humanidad. Más tarde impulsó un cine pedagógico y televisivo sobre historia, filosofía y religión.
Sus frases se citan por su defensa de la rebeldía frente a la queja y por su idea del arte al servicio del hombre. Frente a la lamentación estética, Rossellini reivindicó la historia y lo humilde como materia viva. Su prestigio como renovador del cine explica que sus reflexiones sigan citándose.
Cuando uno se da cuenta de que algo no marcha, tiene que estar dispuesto a rebelarse y arreglar las cosas. En cambio, lo que vemos es una queja eterna, una crítica eterna de lo que no marcha bien, cuando lo cierto es que no todo anda mal, hay cosas que van mal y muchas otras que van bien; y el principal motivo de que algunas cosas no funcionen es la propia incapacidad de los hombres para adaptarse a la vida que ellos mismos han creado, esa es la verdad.
Hay que tener el valor de admitir que, desde hace cien años, el arte ha consistido casi exclusivamente en una serie de lamentos. La consideración de un artista ha dependido de la intensidad de sus quejas, a las que luego se calificaba de denuncias, cuando lo cierto es que no son más que lamentaciones.