Cole��o pessoal de citador
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Sólo existen tres deportes: el toreo, las carreras de coches y el montañismo. El resto son simples juegos.
Ernest Hemingway
Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.
Friedrich Nietzsche
Desnuda duermo para tenerte en mà desnudo.
Lina Zeron
El vudú es una religión muy interesante para toda la familia, incluso para los miembros que están muertos.
Terry Pratchett
Llegará el dÃa en que después de aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la gravedad; aprovecharemos la energÃa del amor. Y ese dÃa, por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego.
Pierre Teilhard de Chardin
A mucho amor, mucho perdón.
Refran
Una cortesana dijo a un mandarÃn: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarÃn esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
Roger Peyrefitte
La poesÃa para mi es una ventana, cada vez que me acerco a ella se abre por su cuenta. Yo me siento allÃ. Miro. Canto. Grito. Lloro. Me cuelgo a la imagen de los árboles, y sé que en la otra parte de la ventana hay un espacio y alguien se está escuchando. Alguien que podrá haber dentro de 200 años o habrá existido hace 300 años. No importa. La ventana es un instrumento para relacionarse con la existencia, con la existencia en su extendido significado.
Forugh Farrojzad
Cuando caÃa la noche, él mismo introducÃa por la puerta de la calle a mujeres de toda condición, y en las estancias abaciales tenÃan lugar los más exquisitos banquetes. Como Hudson confesaba, habÃa corrompido a todas aquellas parroquianas que merecÃan la pena. Entre ellas habÃa una joven pastelera que escandalizaba al barrio con su coqueterÃa y desenfado; Hudson, que no podÃa visitarla en su casa, la encerró en su serrallo. Esa especie de rapto levantó las sospechas de los padres y del marido. Fueron a visitarle. Hudson les recibió con aspecto consternado. Mientras aquella pobre gente exponÃa el problema, sonó la campana; eran las seis de la tarde: Hudson requirió silencio, se quitó el bonete, se levantó, se persignó con gestos ampulosos y recitó con tonos dulces y mÃsticos: ‘Angelus Domini nuntiavit Mariae...’. Al bajar por la escalera, hacia la salida, el padre y los hermanos de la pastelera, avergonzados de sus sospechas, le decÃan al marido: ‘Hijo, eres un bobo… ¿No te da vergüenza? ¡Cómo rezaba el Angelus! ¡Es un santo!.
Denis Diderot
Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices.
Joaquin Bartrina
Una batalla perdida es una batalla que uno cree que ha perdido.
Jean Paul Sartre
La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada. Y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.
Maurice Maeterlinck
La polÃtica es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una polÃtica con efusión de sangre.
Mao Tse-Tung
Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
Francois De La Rochefoucauld
Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el dÃa en que se confundan.
Concepcion Arenal
No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias.
Alejandro Casona
El anarquista que pretende mejorar el mundo es un fenómeno que carece en absoluto de sentido. Lo más grotesco de él es su frecuente pretensión de tener razón, mientras el universo está equivocado.
Hermann Keyserling
Una mujer puede cambiar la trayectoria vital de un hombre.
Severo Ochoa
Enfermo en el viaje. Mi sueño corta El páramo.
Matsuo Basho
La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.
Jose Marti