El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.
El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligdo a inaventar la risa.
El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
El ideal, se seduce a si mismo el seducido, seria amar a la tierra como la ama la luna, y palpar su belleza únicamente con la mirada. Y el no pedir de las cosas más que poder estar tendido ante ellas...
El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.
El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.
El miedo ha favorecido mas el conocimiento general del ser humano que el amor, pues el miedo quiere adivinar quién es el otro, qué es lo que puede, qué es lo que quiere: equivocarse en eso constituiría un peligro y una desventaja. El amor, por el contrario, tiene un secreto impulso a ver en el otro la mayor cantidad posible de cosas bellas o a elevarlo lo mas alto posible: equivocarse a ese respecto' seria para el amor un placer y una ventaja, y actúa de ese modo.
El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.
El profundo respeto a la vejez y a la tradición -el derecho entero se basa en ese doble respeto-, la fe y el prejuicio favorables para con los antepasados y desfavorables para con los venideros son típicos de la moral de los poderosos; y cuando, a la inversa, los hombres de las "ideas modernas" creen de modo casi instintivo en el "progreso" y en "el futuro" y tienen cada vez menos respeto a la vejez, eso delata ya suficientemente la procedencia no aristocrática de esas "ideas".
El que busca fácilmente se pierde. Todo aislamiento es culpa.
El que no cree en si mismo miente siempre.
El que yo tenga cariño, y muchas veces demasiado cariño, a la sabiduría, obedece al hecho de que me recuerda a la vida. Tiene ella el mismo mirar, la misma risa ¿ que culpa tengo yo de que las dos se parezcan tanto?.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.
El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.
El último cristiano murió en la cruz.
En algunos la castidad es una virtud, en muchos es casi un vicio.
En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
En el dolor hay tanta sabiduría como en el placer; ambas son las dos grandes fuerzas conservadoras de la especie.
En la malicia el arrogante coincide con el débil.
En la mayoría de los casos aun continua siendo eficaz contra el amor el viejo remedio radical: el amor que responde al nuestro.
En la montaña el camino más corto es de cima en cima; pero para eso hay que tener las piernas largas.
En la realidad no ocurre nada que corresponda rigurosamente a la lógica.
En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
En los individuos es rara la locura - pero es la regla en los grupos, partidos, pueblos, épocas y por ello los historiadores no han hablado hasta ahora de locura. Pero alguna vez la historia la escribirán los médicos.