Yo trabajo para vivir, nunca viviré para trabajar.
Yo uso el poder del pensamiento positivo para taclear los obstáculos y los retos para que ellos no me derroten.
Yo veo esto como un negocio que afecta la vida y cerebro de las personas.
Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme.
¡Arriba, haragán!. ¡No desperdicies la vida!. Ya dormirás bastante en la sepultura.
¡Ay que larga es esta vida! / ¡qué duros estos destierros! / ¡esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida! / Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, / que me muero porque no muero.
¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!
¡Como ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar!.
¡Cuando voy a ti, quisiera ser viento para arrebatarte más allá del cielo!.
¡El amor! Es el ala que Dios ha dado al alma para que pueda subir hasta él.
¡espero que mis alumnos busquen!. Porque han llegado a saber que se busca sólo para buscar. Que el encontrar es, en efecto, la meta, pero que muy a menudo puede significar también el final de esa tensión fructífera. El alumno debe saber que en todo lo que vive está contenido su propio cambio, desarrollo y disolución. La vida y la muerte están ya en el mismo germen. Lo que hay entre ellas es el tiempo. Así, pues, nada esencial, sino sólo una medida que se llena necesariamente. Con este ejemplo aprenderá el alumno a conocer lo único que es eterno: el cambio, y lo que es temporal: la permanencia.
¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.
¡Has de echarle los brazos a la vida cuanto más en la noche te sientas naufragar!.
¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.
¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien!.
¡No te rías de la tontería de los demás! puede representar una oportunidad para ti.
¡Oh legislador! No me des leyes para los pueblos, sino pueblos para las leyes.
¡ojalá conociera un buen amigo para confiarle mi fortuna!.
¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!
¡paraíso perdido!, perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre.
¡qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido, y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido!.
¡Qué manera tan grata de comenzar la vida es ser bebé!
¡Que pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
¡que poco se requiere para ser feliz!. . . El sonido de una gaita.
¡Todo el mar no bastó para dejar sin huella el breve trigo que dejó tu beso!.