La paciencia es una virtud calumniada, quizá porque es la más difícil de poner en práctica.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.