Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.
Sobre Erasmo de Rotterdam
Humanista, teólogo y filósofo neerlandés del Renacimiento (siglos XV-XVI), autor de "Elogio de la locura" y defensor de la tolerancia y la paz. Ver todas sus frases →