Para conocer la flor del ciruelo, tanto el propio corazón como la propia nariz.Uejima OnitsuraCrear imagenCopiarWhatsAppCompartir
Un viento fresco. Llenando el firmamento, voces de pinos.Uejima OnitsuraCrear imagenCopiarWhatsAppCompartir
La alondra se estira y se deja caer. Si verde es la cebada.Uejima OnitsuraCrear imagenCopiarWhatsAppCompartir
Los esqueletos vestidos de seda contemplamos las flores.Uejima OnitsuraCrear imagenCopiarWhatsAppCompartir