A una emoción pesimista opónele al punto otra optimista, alegre, estimulante: a una violenta, otra sedante; y hazlo siempre con plena conciencia de su eficacia.
A una emoción pesimista opónele al punto otra optimista, alegre, estimulante: a una violenta, otra sedante; y hazlo siempre con plena conciencia de su eficacia.