Tanta prisa tenemos por hacer; escribir, amontonar bienes y dejar oír nuestra voz en el silencio burlón de la eternidad... que olvidamos la única cosa de que las demás no son sino parte: vivir.
Tanta prisa tenemos por hacer; escribir, amontonar bienes y dejar oír nuestra voz en el silencio burlón de la eternidad... que olvidamos la única cosa de que las demás no son sino parte: vivir.