Frases de Voltaire
Voltaire, seudónimo de François-Marie Arouet (París, 1694-1778), fue un escritor, filósofo e historiador francés, figura central de la Ilustración. Cultivó la poesía, el teatro, el ensayo y la narrativa, y se convirtió en crítico incansable del fanatismo religioso, la intolerancia y el poder absoluto.
Entre sus obras destacan Cartas filosóficas, Cándido y el Diccionario filosófico. Su estilo irónico y su defensa de la libertad de pensamiento, la tolerancia y la separación de la Iglesia y el Estado lo convirtieron en un símbolo de la lucha contra la opresión. Se le cita por frases ingeniosas y por su influencia en los ideales ilustrados que inspiraron la Revolución francesa.
Un hombre preocupado por el bien público, por la humanidad, por la verdadera religión, ha publicado, en uno de sus escritos a favor de la inocencia, que los tribunales cristianos han condenado a muerte a más de cien mil pretendidos brujos. Si juntamos a esas masacres jurídicas el número infinitamente mayor de herejes inmolados, esta parte del mundo no parecerá más que un vasto cadalso cubierto de verdugos y de víctimas, rodeado de jueces, esbirros y espectadores.
Cada hombre, en el fondo de su corazón, tiene derecho a creerse enteramente igual a los demás hombres; de ello no se desprende que el cocinero de un cardenal deba ordenar a su amo que le haga la cena; pero el cocinero puede decir: "Soy hombre como mi amo; he nacido llorando como él; él morirá como yo entre las mismas angustias y las mismas ceremonias. Los dos tenemos las mismas funciones animales. Si los turcos se apoderan de Roma, y entonces yo me convierto en cardenal y mi amo en cocinero, lo tomaré a mi servicio".