El hombre es indudablemente un ser envidioso por naturaleza. Podrá tener una manzana en una mano y una pera en la otra, pero deseará tener la naranja de enfrente.
El hombre es indudablemente un ser envidioso por naturaleza. Podrá tener una manzana en una mano y una pera en la otra, pero deseará tener la naranja de enfrente.