Hombres que verdaderamente parece que no se acuerdan de cómo se llaman, traen monogramas en la camisa, en el cinturón, en la pluma, en la esclava, en el portafolio y hasta en la cartera.
Hombres que verdaderamente parece que no se acuerdan de cómo se llaman, traen monogramas en la camisa, en el cinturón, en la pluma, en la esclava, en el portafolio y hasta en la cartera.