Sería absurdo pensar que no existe un Dios que creó la dulce sonrisa de un niño, la ternura de un abuelo y el fuego ardiente de un enamorado.
Sería absurdo pensar que no existe un Dios que creó la dulce sonrisa de un niño, la ternura de un abuelo y el fuego ardiente de un enamorado.