Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos.
Los celos son el mayor de los males, y el que menos mueve a compasión a la persona que los causa.
Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
No desearíamos muchas cosas tan ardientemente si entendiéramos bien lo que deseamos.
No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.
Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.