Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia, como si esta ya fuera ceniza en la memoria.
Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti.
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Vosotros miráis hacia arriba cuando ansias elevaros; yo miro hacia abajo, pues estoy elevado.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño
Y es que nada hay tan difícil como cerrar por amor la mano abierta y avergonzarse de su generosidad.
Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera
Y no hables más muchacha, corazón de tiza. Cuando todo duerma, te robaré un color.