La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.
La vida es más bella y sencilla cuando nos volvemos capaces de ver el bien en las otras personas.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma.
Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.
Los hombres suelen, si reciben un mal, escribirlo sobre el mármol; si un bien, en el polvo.
Los tres deberes fundamentales de la mujer son ser bonita, ir bien vestida y no contradecir.