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No hay que vender la piel del oso antes de haberlo matado.
El hierro caliente se dobla fácilmente.
La necesidad tiene cara de perro.
Tanto tienes, tanto vales.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Pereza, llave de pobreza.
Como canta el abad, responde el sacristán.
A consejo malo, campana de palo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero toca a vísperas.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
La alegría alarga la vida.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Mientras dura, vida y dulzura.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
Piensa el ladrón que todos son de su condición.
La costumbre hace ley.
El vino no tiene vergüenza.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
A buena mujer, poco freno basta.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Más vale guerra abierta que paz fingida.