Las mujeres han servido durante todo este siglo como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural.
Las mujeres llaman arrepentimiento al recuerdo de sus faltas; pero, sobre todo, al sentimiento de no poder cometerlas de nuevo.
Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
Las mujeres son extremadas en todo: o son mejores o son peores que los hombres.
Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.
Las palabras es todo lo que tenemos.
Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes.
Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Libéranos de todos esos conceptos malditos, de esa manía de tener que explicarlo todo.
Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
Llevadero sería todo trabajo, si no lo acrecentase la opinión de las gentes.
Llevé la fotografía como un pato al agua. Nunca deseé hacer todo lo demás. El entusiasmo sobre el tema es el voltaje que me empuja sobre la montaña de la servidumbre necesaria para producir la fotografía final.
Lo más fuerte es la necesidad, porque domina todo.
Lo más grande es el espacio, porque lo encierra todo.
Lo más sabio es el tiempo, porque esclarece todo.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Lo pedí todo a fin de poder disfrutar de la vida, y se me dio la vida de manera que pudiese gozar de todo.
Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él.
Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida.
Lo que es negocio de todo el mundo no es negocio de nadie.
Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.
Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.
Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será.
Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía, lo mio fue aceptarlo todo por que te quería
Lo único que sabemos es lo que nos sorprende: que todo pasa, como si no hubiera pasado.